domingo, 28 de octubre de 2018
sábado, 27 de octubre de 2018
-contradeseos-
desimportarme de los qué y los por qués
bestializarme en mi huelga involuntaria
abrazarme hasta que anochezca y pueda volver,
abrazarme mientras observo con los ojos cerrados o abiertos.
Alguna vez supe nadar con fluidez
supongo que también sabré arrastrarme como serpiente de ser necesario
o enrollarme como arveja en su capi entre mis sábanas
desandarlo todo como si no existiera coherencia alguna
en la famosa línea de tiempo
y de mariposa volverme oruga
hasta que de otro modo
pueda existir
o dejar de hacerlo
jueves, 25 de octubre de 2018
Me gusta el sol y el viento
movedizo por el cementerio playanchino
el mar se ve tan grande que no me cabe en las pupilas
mis palpitos se desbordan
se desdoblan
se oyen como las pájaris arriba del ciruelo
huracán cíclico
retorcido de sonidos esplendidos
la última luz del día cae sobre mi y me baña
lava mi lava volcánica
al volver
ronroneos calurosos
me enraizan de ternura a la cama
sábado, 20 de octubre de 2018
Me asfixia el desespero
deshago la pastilla en mi lengua,
y desatormento...
un viento me visita alfin los pulmones, vuelvo a habitar mi abismo, flexible otra vez, sin resistirme a este vaivén... que es mi vida...
Agradezco el abismo que me habita o que le habito, no sé bien cómo vendría siendo. Agradezco este abismo que me muestra la profundidad y las alturas de lo que estoy atravesando, de lo que está siendo.
No lo estamos imaginando, lo estamos viviendo, estamos locæs si, pero percibir esta guerra no es una alucinación, y no es voluntario si nos está doliendo.
Agradezco el abismo que me habita o que le habito, no sé bien cómo vendría siendo. Agradezco este abismo que me muestra la profundidad y las alturas de lo que estoy atravesando, de lo que está siendo.
No lo estamos imaginando, lo estamos viviendo, estamos locæs si, pero percibir esta guerra no es una alucinación, y no es voluntario si nos está doliendo.
viernes, 19 de octubre de 2018
cuerporno
La exposición social de una corporalidad bixona no ha sido una elección. Te (sobre)exponen, te hieren, te invaden, te violan, te bullynean, te manosean, te clavan miradas de asco ¿o envidia solapada? y hacen de tu intimidad dominio público cuchicheado... o gritado... te convierten en chiste, en insulto, en sobrenombre, en vergüenza ajena, en víctima. O lo intentan.
Pero como dice Audre Lorde "no soy sólo una víctima: también soy una guerrera"... unæ sobrevivientæ (aún) de la masacre sistémica de læs cuerpæs odiadæs, de læs cuerpos maldecidos, de las cuerpos enfermas, desechables, unæ sobreviviente (aún) del desprecio, de la zancadilla, de la calamidad sodomita, chueca, torcida, maricona, colipata. Y esa calamidad me politiza, me erotiza, me re-mueve, me calienta.
Algunas veces la sobreexposición que pretende normalizarte, fracasa, y por ende tú mismæ te vuelves un fracaso, un error, una falla, el punto corrido de la media de una pierna gustosamente gruesa, un racimo de estrías texturizando la lozanía insípida del ideal de "piel sana", el hoyo de la muela caída al final de una risa maleducada, las marcas y cicatrices que dejan entrever el mapa/prontuario de quien las porta.
Cuando aparece la falla, la desconfiguración inevitable, el error, el taco despegado, el grano vuelto surco, la cuerpo erroristæ puede al fin escupir a esa exposición forzada, con la fragilidad y la fortaleza lograda en el transito hacia su florecimiento, contra todo pronóstico reencontrarse con sus demonias y abrazarlas, mucha espina poca rosa como dice la canción, brillosa y punzante, tiernamente filosa, agresivamente bellestia.. que se destruye y se construye, se arma desarma y rearma como un collage de multiplicidades, donde cada pieza es exhibida esta vez, por gusto, o por ocupar la eroticidad el sexo o el porno como medio de sustento económico, o por venganza, o por curación, o por desvergüeza, o por flexiblizar cánones, o por afán terapéutico reapropiante de la calamidad que nos quiso suicidar masacrar ridiculizar, o por las infinitas posibilidades de fuga que nos hicimos en el ejercicio de atravesar la hostilidad general y las huellas que vivirán en nosotræs tal vez para siempre, aunque mutando de sensación y de forma. O por una mezcla rizomática e inestable de todas estas posibilidades.
Hay una hermostrura en la exhibición y el voyerismo consensuado-deseado, en la autocalentura de una cuerpa que debía odiarse, odiar su carne y sus huesos, sus marcas, sus huecos, que debía entregarlos eternamente gratis a quien mostrara interés porque sino ¿quién más iba a quererte? Al mismo tiempo que debía espejear su desprecio en el desprecio a otros cuerpos mutantes.
Te exponen, te sobreexoponen desde lo crudamente evidente o desde la invisibilización que también es otra forma de la violencia masiva que nos enseña a odiarnos. Te exponen, te sobreexponen y para que esa tortura resulte a cabalidad se supone que debías intentar esconderte eternamente, incluso cuando no tenías ganas de hacerlo, resguardar tu intimidad como un tesoro en los lugares que siempre están por ser desmantelados por los soldaditos del régimen, expropiarte incluso el poder imaginar otros lugares posibles donde cultivar tu intimidad, donde les sea imposible ingresar. Y en eso me pregunto ¿Qué intimidad social tiene un cuerpo que vive en una época donde hay cámaras de vigilancia por doquier, donde el panóptico está integrado ya hasta en la arquitectura subjetiva que corre por las venas. ¿Qué supuesta fluidez tiene el sexo en una época como ésta, altamente normado, occidentalizado, sobrevalorado y a la vez juzgado, sacralizado en pos de los más privilegiados?
Ha sido un ejercicio de elongación sensorial el des-subjetivarnos para encontrar esos otros espacios posibles donde los soldaditos -de uniforme y de civil- (esperamos) nunca podrán llegar.
Te exponen, te sobreexponen con el benaplacito general. Y luego la moral, el dedo que apunta, el hostigamiento que estigmatiza y/o criminaliza que te hayas reapropiado y sacado ventajas del padecimiento que tuviste que atravesar, el desentendimiento, la igualación de la violencia del opresor, con la respuesta de læ oprimidæ, la presión para el arrepentimiento de "tomar el mal camino", la banalización de la sonrisa y la lágrima y el brillo y la resistencia bixona. Y no, no voy a despolitizar el mal camino ni la risa ni el llanto ni los fluidos corpóreos, ni la grotezca ternura de lo abyecto. No quiero esconderle brillantina ni trabestialidad a mi resistencia para que parezca más seria o incomode menos. No voy a disculparme por ganar dinero por lo que "debería" hacer gratis , no voy a disculparme por desear mi cuerpæ, por desear exhibirlo ya sea por placer, por desempeño laboral o por la mezcla de ambas, no voy a disculparme por ser yo quien lo aprieta, lo succiona, por ser yo quien se entierra dedos, quien extiende el cuerpo más allá de la piel que me envuelve, en vez de ser sólo ese cuerpo manoseado por la cultura violatoria, de ser sólo ese cuerpo de libre consumo para abusivos, agresores, violadores, enamoradæs, carcelerxs, patronxs. No voy a disculparme por encontrar placer catarsis e indecente belleza deseable en mi mismæ y en corporalidades poco aceptables para la subjetivación masiva. Tampoco voy a disculparme por dañarme, por tener miedo y angustia, por dudar, por equivocarme en la relación conmigo mismæ, por ser muchæs en un solo envase, ni siquiera por llegar a odiarme, no, no voy a disculparme (más que conmigo mismæ, si así lo amerita).
Algunas veces la sobreexposición que pretende normalizarte, fracasa, y por ende tú mismæ te vuelves un fracaso, un error, una falla, el punto corrido de la media de una pierna gustosamente gruesa, un racimo de estrías texturizando la lozanía insípida del ideal de "piel sana", el hoyo de la muela caída al final de una risa maleducada, las marcas y cicatrices que dejan entrever el mapa/prontuario de quien las porta.
Cuando aparece la falla, la desconfiguración inevitable, el error, el taco despegado, el grano vuelto surco, la cuerpo erroristæ puede al fin escupir a esa exposición forzada, con la fragilidad y la fortaleza lograda en el transito hacia su florecimiento, contra todo pronóstico reencontrarse con sus demonias y abrazarlas, mucha espina poca rosa como dice la canción, brillosa y punzante, tiernamente filosa, agresivamente bellestia.. que se destruye y se construye, se arma desarma y rearma como un collage de multiplicidades, donde cada pieza es exhibida esta vez, por gusto, o por ocupar la eroticidad el sexo o el porno como medio de sustento económico, o por venganza, o por curación, o por desvergüeza, o por flexiblizar cánones, o por afán terapéutico reapropiante de la calamidad que nos quiso suicidar masacrar ridiculizar, o por las infinitas posibilidades de fuga que nos hicimos en el ejercicio de atravesar la hostilidad general y las huellas que vivirán en nosotræs tal vez para siempre, aunque mutando de sensación y de forma. O por una mezcla rizomática e inestable de todas estas posibilidades.
Hay una hermostrura en la exhibición y el voyerismo consensuado-deseado, en la autocalentura de una cuerpa que debía odiarse, odiar su carne y sus huesos, sus marcas, sus huecos, que debía entregarlos eternamente gratis a quien mostrara interés porque sino ¿quién más iba a quererte? Al mismo tiempo que debía espejear su desprecio en el desprecio a otros cuerpos mutantes.
Te exponen, te sobreexoponen desde lo crudamente evidente o desde la invisibilización que también es otra forma de la violencia masiva que nos enseña a odiarnos. Te exponen, te sobreexponen y para que esa tortura resulte a cabalidad se supone que debías intentar esconderte eternamente, incluso cuando no tenías ganas de hacerlo, resguardar tu intimidad como un tesoro en los lugares que siempre están por ser desmantelados por los soldaditos del régimen, expropiarte incluso el poder imaginar otros lugares posibles donde cultivar tu intimidad, donde les sea imposible ingresar. Y en eso me pregunto ¿Qué intimidad social tiene un cuerpo que vive en una época donde hay cámaras de vigilancia por doquier, donde el panóptico está integrado ya hasta en la arquitectura subjetiva que corre por las venas. ¿Qué supuesta fluidez tiene el sexo en una época como ésta, altamente normado, occidentalizado, sobrevalorado y a la vez juzgado, sacralizado en pos de los más privilegiados?
Ha sido un ejercicio de elongación sensorial el des-subjetivarnos para encontrar esos otros espacios posibles donde los soldaditos -de uniforme y de civil- (esperamos) nunca podrán llegar.
Te exponen, te sobreexponen con el benaplacito general. Y luego la moral, el dedo que apunta, el hostigamiento que estigmatiza y/o criminaliza que te hayas reapropiado y sacado ventajas del padecimiento que tuviste que atravesar, el desentendimiento, la igualación de la violencia del opresor, con la respuesta de læ oprimidæ, la presión para el arrepentimiento de "tomar el mal camino", la banalización de la sonrisa y la lágrima y el brillo y la resistencia bixona. Y no, no voy a despolitizar el mal camino ni la risa ni el llanto ni los fluidos corpóreos, ni la grotezca ternura de lo abyecto. No quiero esconderle brillantina ni trabestialidad a mi resistencia para que parezca más seria o incomode menos. No voy a disculparme por ganar dinero por lo que "debería" hacer gratis , no voy a disculparme por desear mi cuerpæ, por desear exhibirlo ya sea por placer, por desempeño laboral o por la mezcla de ambas, no voy a disculparme por ser yo quien lo aprieta, lo succiona, por ser yo quien se entierra dedos, quien extiende el cuerpo más allá de la piel que me envuelve, en vez de ser sólo ese cuerpo manoseado por la cultura violatoria, de ser sólo ese cuerpo de libre consumo para abusivos, agresores, violadores, enamoradæs, carcelerxs, patronxs. No voy a disculparme por encontrar placer catarsis e indecente belleza deseable en mi mismæ y en corporalidades poco aceptables para la subjetivación masiva. Tampoco voy a disculparme por dañarme, por tener miedo y angustia, por dudar, por equivocarme en la relación conmigo mismæ, por ser muchæs en un solo envase, ni siquiera por llegar a odiarme, no, no voy a disculparme (más que conmigo mismæ, si así lo amerita).
Y con vértigo, pienso
¿Estamos más expuestæs a la violencia heterosexista quienes exhibimos nuestra desnudez, quienes ejercemos en cualquiera de los ámbitos del trabajo sexual, quienes des-deseamos los diagnósticos y asignaciones del régimen heterosexual - cisgenérico? Nuestras muertes importan menos socialmente, obvio que sí, la masacre hacia nosotræs es brutalmente insignificante para la ciudadanía normativa, pues también. Y sin embargo, las pololas y esposas que no son remuneradas por su desempeño sexual/erótico, también son cotidianamente violadas y asesinadas dentro de sus hogares de familia, dentro de las cárceles y otros centros de exterminio, por los mismos hombres que nos violan, encierran, torturan y matan a nosotræs... Realmente ¿estuvo alguna vez en nuestras manos no estar expuestæs a esa violencia sistémica?
Si no se puede elegir el anonimato, ni escapar de la vitrina, como mínimo voy aprovechar lo que pueda obtener de ello, como máximo voy a disfrutarlo cuanto pueda.
..Exhibición, voyerismo, autoerotismo, repensar mis límites, tanto para defenderlos como para flexibilizarlos, para hacer de mi autodeseo y mi autoplacer el espejo de otras cuerpos expropiados del autoestima y la deseabilidad, por abrirme a percibir el reflejo que otros cuerpos pueden acontecerme para incrementar el cariño por mi mismæ y aprender a tratar y tratarme con menos expectativa, exigencia, dureza acerca del cómo "deberíamos ser" que queda interiorizado cada unæ como resultado de la normalidad general.
Voy a salivar mi vulvo infame, genitalizar mi boca, expandir los supestos límites de lo individual, singularizar mi experimentación cuerporno, desintegrar los modelos cis-sexuales para entender mi expresión espíritu-corpórea, voy a oler el rujido de mi hoyo y volver a la herida para contemplar la multiplicidad que me habita con menos juicios morales, con la perversión y el cuidado que pide mi calentura y la de quienes la compartamos, deseo desobstruir el flujo de imaginarios pornográficos sobre todo en lo que implique dinamitar cuanto pueda el capacitismo, con intensidad, tanto hacia lo externo como hacia lo interioriorizado, esa percepción capacitista que tantas veces boicotea nuestros aprendizajes sensoriales eróticos y placeres por descubrir.
Invocada sea la balsámica insurgencia del sabotear las certezas en cuanto a imaginarios corpornos. Invocada sea la insurgencia sexual para con otræs seres-artilugios-elementos y para con nosotræs mismæs, incluyendo desde la perversión más arriesgada hasta el boicot a la sobrevaloración del sexo de la subjetividad masiva.
Desmantelada la creencia en el futuro la libertad el progreso la seguridad la tolerancia la diversidad policiaca, la salud y el bienestar, se encuentra un hermostro abismo... alivio y angustia... el alivio con su infinita frescura de dejarse ir, la angustia -tal como la cercanía a la muerte- con el potencial de hacernos diferenciar lo importante de la paja molida. Desmantelada la esperanza en este mundo convertido en campo minado para tantas y tantæs existenciæs (incluso las consideradas inanimadas o inertes), cada monstrua minoritaria tiene el potencial de expresar su(b)versión del aquí y el ahora, de ofrendar su(b)versión de la cuerpæ, el potencial de (des)dibujar imaginarios cuerpornográficos, de devenir otras intensidades, de habitar más versiones de si mismæ, de propulsar su(b)versión de lo (im)posible
...Armas tenemos y hasta nuestros clítoris/pícoris/hoyicoris llevan puesta la capucha, así que invocada sea la revuelta mutantosa y el perreo intenso.
foto by Nia
texto by GrrisLy
¿Estamos más expuestæs a la violencia heterosexista quienes exhibimos nuestra desnudez, quienes ejercemos en cualquiera de los ámbitos del trabajo sexual, quienes des-deseamos los diagnósticos y asignaciones del régimen heterosexual - cisgenérico? Nuestras muertes importan menos socialmente, obvio que sí, la masacre hacia nosotræs es brutalmente insignificante para la ciudadanía normativa, pues también. Y sin embargo, las pololas y esposas que no son remuneradas por su desempeño sexual/erótico, también son cotidianamente violadas y asesinadas dentro de sus hogares de familia, dentro de las cárceles y otros centros de exterminio, por los mismos hombres que nos violan, encierran, torturan y matan a nosotræs... Realmente ¿estuvo alguna vez en nuestras manos no estar expuestæs a esa violencia sistémica?
Si no se puede elegir el anonimato, ni escapar de la vitrina, como mínimo voy aprovechar lo que pueda obtener de ello, como máximo voy a disfrutarlo cuanto pueda.
..Exhibición, voyerismo, autoerotismo, repensar mis límites, tanto para defenderlos como para flexibilizarlos, para hacer de mi autodeseo y mi autoplacer el espejo de otras cuerpos expropiados del autoestima y la deseabilidad, por abrirme a percibir el reflejo que otros cuerpos pueden acontecerme para incrementar el cariño por mi mismæ y aprender a tratar y tratarme con menos expectativa, exigencia, dureza acerca del cómo "deberíamos ser" que queda interiorizado cada unæ como resultado de la normalidad general.
Voy a salivar mi vulvo infame, genitalizar mi boca, expandir los supestos límites de lo individual, singularizar mi experimentación cuerporno, desintegrar los modelos cis-sexuales para entender mi expresión espíritu-corpórea, voy a oler el rujido de mi hoyo y volver a la herida para contemplar la multiplicidad que me habita con menos juicios morales, con la perversión y el cuidado que pide mi calentura y la de quienes la compartamos, deseo desobstruir el flujo de imaginarios pornográficos sobre todo en lo que implique dinamitar cuanto pueda el capacitismo, con intensidad, tanto hacia lo externo como hacia lo interioriorizado, esa percepción capacitista que tantas veces boicotea nuestros aprendizajes sensoriales eróticos y placeres por descubrir.
Invocada sea la balsámica insurgencia del sabotear las certezas en cuanto a imaginarios corpornos. Invocada sea la insurgencia sexual para con otræs seres-artilugios-elementos y para con nosotræs mismæs, incluyendo desde la perversión más arriesgada hasta el boicot a la sobrevaloración del sexo de la subjetividad masiva.
Desmantelada la creencia en el futuro la libertad el progreso la seguridad la tolerancia la diversidad policiaca, la salud y el bienestar, se encuentra un hermostro abismo... alivio y angustia... el alivio con su infinita frescura de dejarse ir, la angustia -tal como la cercanía a la muerte- con el potencial de hacernos diferenciar lo importante de la paja molida. Desmantelada la esperanza en este mundo convertido en campo minado para tantas y tantæs existenciæs (incluso las consideradas inanimadas o inertes), cada monstrua minoritaria tiene el potencial de expresar su(b)versión del aquí y el ahora, de ofrendar su(b)versión de la cuerpæ, el potencial de (des)dibujar imaginarios cuerpornográficos, de devenir otras intensidades, de habitar más versiones de si mismæ, de propulsar su(b)versión de lo (im)posible
...Armas tenemos y hasta nuestros clítoris/pícoris/hoyicoris llevan puesta la capucha, así que invocada sea la revuelta mutantosa y el perreo intenso.
foto by Nia
texto by GrrisLy
jueves, 18 de octubre de 2018
A mi espiritu by grrisLy
"a fuga só acontece porque é impossivel" [Jota Mombaça]
A mi espíritu by GrrisLy
.
Yo
soy más fuerte que cualquier machote.
Yo,
que estoy rotæ,
que estoy loca,
que tengo la fragilidad de una rama seca,
soy más fuerte que cualquier machote.
Aún si me hostiga si me golpea si me acorrala,
soy más fuerte que cualquier machote.
Aún cuando no alcanzo a contraatacar como me gustaría
aún si me arrebata la tranquilidad,
si me desata la impotencia o la ira,
aún si me quita la vida
yo
soy más fuerte que cualquier machote.
A mi espíritu
nunca
podrán
entrar
.
.
.
miércoles, 17 de octubre de 2018
viernes, 12 de octubre de 2018
Cita al ginecólogo
Hoy tengo cita al ginecólogo:
1) pienso en feminizarme harto para que me pregunte las menos imbecilidades posibles basándose en mi aspecto.
2) me doy cuenta que en mi idea de feminización me veo lo bastante puta como para que me pregunte/comente de todas formas una cantidad no menor de imbecilidades.
3) pienso en mentir acerca de todo lo que es irrelevante para mi consulta específica. El 99% de lo que preguntan/comentan lxs medicxs es irrelevante o estigmatizante
4) me doy cuenta que al final da igual que diga la verdad o que mienta porque las/os médicos nunca me creen lo que digo acerca de mi cuerpæ, hábitos, etc.
5) todo esto me genera una indiferencia total tipo me resbala todo #impermeableemocional y una hora despues app me da una ansiedad nivel #meteoritoacabacontodo
6) definitivamente, como dice el movimiento disca, hay que entender que la #autodefensa también incluye (o tendría que incluir) tácticas para lidiar con el maltrato y/o abuso médico. Læs principales afectadæs, tienen/tenemos que seguir politizado nuestras fragilidades y estados valetudinarios porque son unas de nuestras fuentes de fortaleza aunque parezca lo contrario.
6) como dice mi amiga Tania urge hacer un tipo de base de datos amical acerca de medicxs más "piolas" de hospitales y clínicas, a quienes poder acceder con menos niveles de maltrato y estigma.
Gracias maltrato médico generalizado por ayudarme a estar más nerviosæ que de costumbre. Si yo tiemblo también va temblar la consulta, no voy a estar incomodæ sólo yo porque de a poco la #experiencia te da lo que el régimen hetero y capacitista te expropia. Bueno, a veces.
1) pienso en feminizarme harto para que me pregunte las menos imbecilidades posibles basándose en mi aspecto.
2) me doy cuenta que en mi idea de feminización me veo lo bastante puta como para que me pregunte/comente de todas formas una cantidad no menor de imbecilidades.
3) pienso en mentir acerca de todo lo que es irrelevante para mi consulta específica. El 99% de lo que preguntan/comentan lxs medicxs es irrelevante o estigmatizante
4) me doy cuenta que al final da igual que diga la verdad o que mienta porque las/os médicos nunca me creen lo que digo acerca de mi cuerpæ, hábitos, etc.
5) todo esto me genera una indiferencia total tipo me resbala todo #impermeableemocional y una hora despues app me da una ansiedad nivel #meteoritoacabacontodo
6) definitivamente, como dice el movimiento disca, hay que entender que la #autodefensa también incluye (o tendría que incluir) tácticas para lidiar con el maltrato y/o abuso médico. Læs principales afectadæs, tienen/tenemos que seguir politizado nuestras fragilidades y estados valetudinarios porque son unas de nuestras fuentes de fortaleza aunque parezca lo contrario.
6) como dice mi amiga Tania urge hacer un tipo de base de datos amical acerca de medicxs más "piolas" de hospitales y clínicas, a quienes poder acceder con menos niveles de maltrato y estigma.
Gracias maltrato médico generalizado por ayudarme a estar más nerviosæ que de costumbre. Si yo tiemblo también va temblar la consulta, no voy a estar incomodæ sólo yo porque de a poco la #experiencia te da lo que el régimen hetero y capacitista te expropia. Bueno, a veces.
martes, 9 de octubre de 2018
reflexión a partir del video promocional del salón erótico barna 2018 que circula x la inet
Todas las industrias, instituciones sociales estatales comunicacionales, todos los dispositivos subjetivantes, materializan, alimentan y naturalizan la Cultura de la Violación. TODAS. Cargarle sólo a la industria del porno la culpa o responsabilidad de que los hombres violen y del asentamiento de la Cultura de la violación en general, es sumamente peligroso, reduccionista, estigmatizante para lxs trabajadorxs del área, justificante para lxs violadores.
Concebir los roles representados por les actrices porno, como colaboracionistas de la subjetividad sexista y violatoria, es igual que considerar a las trabajadoras de un supermercado como colaboracionistas de Monsanto, es decir, una generalización que no contempla la estructura heterocapitalista en la que vivimos. Estigma que a la vez exime a lxs artistas cool del postporno o porno disidente de quien hace "el arte que le gusta" versus quienes se autosustentan haciendo porno clásico... seguir sustentando esa división me sabe cuanto menos a un nivel de clasismo y pulcridad que me asquea.
Si vamos hacer multiplicidades de porno con multiplicidades de expresiones corpóreas que expandan nuestros desviados horizontes de lo excitatorio, que absolutamente no se base en la descalificación de los roles de trabajadoras/es sexuales de la industria pornográfica, que no se base en sentirnos totalmente excentæs de reproducir la cultura de la violación, que cuestione irrumpa dinamite pero desde una ética mutante y no desde una moral queer políticamente correcta.
Si vamos a abolir la cultura de la violación empecemos por abolir la familia, la escuela, el Estado, la iglesia, el anarkomachismo, el jipismo blanqueador, etc, miles de espacios generadores y encubridores de la violación como táctica de guerra y control sobre nuestræs cuerpæs... Por qué partir por el escote de una actriz porno? Por qué partir por los fetiches ya enormemente estigmatizados?
Además, yo personalmente, no perdería energía en reforzar la idea de que el porno cumpla un rol educativo, sino más bien pondría la energía en que deje de cumplir ese rol.
Urge hacer otros pornos para quienes nos mueve ese tema? pues sí. Urge generar multiplicidad en nuestro imaginario porno, también. Por lo mismo esto no es una defensa a la industria del porno como industria, sino un desahogo en pos de una insurgencia sexual, de una contracultura del erotismo lo menos moralista posible. Adhiero profundamente a la idea de que un porno ético podría empezar más desde lo que pasa tras bambalinas que con el resultado -fácilmente criticable- que vemos, entendiendo que el resultado también es importante y susceptible de crítica obviamente.
Cosa tipo posdata: esto no pasa solamente en el porno mainstream sino también, por ejemplo, en el BDSM, que ha sido históricamente acusado de promover la tortura, violación, violencia de género y todo tipo de estigma de sectores que nunca se han enterado del tipo de acuerdos que se manejan (mejor dicho que se tendrían que manejar, ya sabemos que no hay espacios sin machismo o totalmente seguros) para llevar a cabo prácticas que pueden ser o parecer rudas, agresivas y que sin embargo son (tendrían que ser) más deseadas, menos juzgadas, más placenteras y más consensuadas que otros tipos de sexo normalizado (como el sexo en pareja donde por lo general de dan por hecho las formas y los límites que se manejaran)
viernes, 5 de octubre de 2018
medicamentos estigma etc
La verdad es que nada está bien pero es lo que hay y si, se han convertido en mis huespedas (re)queridas.. Yo por mucho que quiera a una persona no puedo ser sus lentes o su braille o su plantilla. Mis lentes vienen en forma de pastilla. Muchas personas psiquiatrizadas cuestionamos y odiamos laa psiquiatria, los procesos de psiquiatrización, los diagnósticos, la medicina y el horror que conlleva para tantxs seres .. pero en verdad me pregunto si realmente èstas drogas son peor que las relaciones sociales de la subjetividad masiva actual o que cada producto que consumimos desde incienso hasta la industria frutícola.. al final a diferencia del común de la gente las pastillas no se asustan no se alejan no te exigen no te miran con esa cara de terror que produce la angustia ajena.. bue ya estoy disvariando pero sean mejor que una pastilla y dp hablamos al respecto, si no no me estaría interesando lo que opina el ejército de erguidxs sobre los medicamentos. Mientras más conozco a la gente más quiero a mis droguitas #nofuturo opinar no es sinonimo de ayudar, si quieren ayudar hay depósito de dinero, cariño consentido y deseado, y sobre todo intenten impedir por todos los medios que nos agarren a electroshock.
jueves, 4 de octubre de 2018
Los buques suenan, debe ser por la Esmeralda "La dama Blanca" pienso en tortura en dolor en milicos y milicas vestidas de honor nazi.onal, en muertæs arrojadæs al mar, pienso tb en la índolencia y la insolencia de tratar así a esa agua salada tan hermosa misteriosa y vivaz que tiene que soportar tamañas guerras humanas sobre si, tamaños barcos de guerra y tortura y exterminio, esa mar que da cobijo fúnebre a tantæs muertæs asesinadæs por tantos Estados golpistas y democráticos a lo largo de la history
Y no puedo pensar en la Esmeralda de Pinochet sin pensar en el barco racista y mariquicida de Carlos Ibáñez del Campo.
Y no puedo pensar en la Esmeralda de Pinochet sin pensar en el barco racista y mariquicida de Carlos Ibáñez del Campo.
lunes, 1 de octubre de 2018
Dos poemas by Mary Oliver
EL VIAJE by Mary Oliver
Un día por fin supiste
Un día por fin supiste
lo que tenías que hacer, y lo empezaste,
aunque a tu alrededor algunas voces
insistían en gritar
malos consejos…
aunque toda la casa
se puso a temblar
y sentiste el viejo tirón
en los tobillos.
“¡Arréglame la vida!”,
gritaba cada una de las voces.
Pero no te detuviste.
Sabías lo que tenías que hacer,
aunque el viento husmeara
con sus dedos rígidos
hasta en los cimientos,
aunque su melancolía
fuese tremenda.
Ya era bastante tarde
y era una noche espantosa
y la carretera estaba llena
de ramas y piedras caídas.
Pero poco a poco,
a medida que dejabas atrás sus voces,
las estrellas comenzaron a arder
a través de las sábanas de nubes,
y se oyó una voz nueva
que lentamente
reconociste como tuya,
que te hacía compañía
mientras a zancadas
te adentrabas más y más en el mundo,
con la decisión de hacer
lo único que podías hacer…
la decisión de salvar
la única vida que podías salvar.
LA PROFESORA DE POESÍA by Mary Oliver
La universidad me dio una nueva, elegante
sala para dar clases. Una sola cosa,
me dijeron. No puedes traer tu perro.
Está en mi contrato, dije. (Me
aseguré de eso.)
Negociamos y me cambié a una antigua
sala en un antiguo edificio. Dejé
la puerta abierta. Mantuve un tazón de agua
en la habitación. Podría escuchar a Ben en medio
de otras voces ladrando, aullando a lo
lejos. Entonces llegarían todos—
Ben, sus amigos, quizás uno o dos perros
desconocidos, todos sedientos y felices.
Ellos bebieron, se echaron
entre los estudiantes. A los estudiantes les encantó.
Todos escribieron sedientos, felices poemas.
–
The poetry teacher
The university gave me a new, elegant/ classroom to teach in. Only one thing,/ they said. You can’t bring your dog./ It’s in my contract, I said. (I had/ made sure of that.)// We bargained and I moved to an old/ classroom in an old building. Propped/ the door open. Kept a bowl of water/ in the room. I could hear Ben among/ other voices barking, howling in the/ distance. Then they would all arrive—/ Ben, his pals, maybe an unknown dog/ or two, all of them thirsty and happy./ They drank, they flung themselves down/ among the students. The students loved/ it. They all wrote thirsty, happy poems.
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