Todas las industrias, instituciones sociales estatales comunicacionales, todos los dispositivos subjetivantes, materializan, alimentan y naturalizan la Cultura de la Violación. TODAS. Cargarle sólo a la industria del porno la culpa o responsabilidad de que los hombres violen y del asentamiento de la Cultura de la violación en general, es sumamente peligroso, reduccionista, estigmatizante para lxs trabajadorxs del área, justificante para lxs violadores.
Concebir los roles representados por les actrices porno, como colaboracionistas de la subjetividad sexista y violatoria, es igual que considerar a las trabajadoras de un supermercado como colaboracionistas de Monsanto, es decir, una generalización que no contempla la estructura heterocapitalista en la que vivimos. Estigma que a la vez exime a lxs artistas cool del postporno o porno disidente de quien hace "el arte que le gusta" versus quienes se autosustentan haciendo porno clásico... seguir sustentando esa división me sabe cuanto menos a un nivel de clasismo y pulcridad que me asquea.
Si vamos hacer multiplicidades de porno con multiplicidades de expresiones corpóreas que expandan nuestros desviados horizontes de lo excitatorio, que absolutamente no se base en la descalificación de los roles de trabajadoras/es sexuales de la industria pornográfica, que no se base en sentirnos totalmente excentæs de reproducir la cultura de la violación, que cuestione irrumpa dinamite pero desde una ética mutante y no desde una moral queer políticamente correcta.
Si vamos a abolir la cultura de la violación empecemos por abolir la familia, la escuela, el Estado, la iglesia, el anarkomachismo, el jipismo blanqueador, etc, miles de espacios generadores y encubridores de la violación como táctica de guerra y control sobre nuestræs cuerpæs... Por qué partir por el escote de una actriz porno? Por qué partir por los fetiches ya enormemente estigmatizados?
Además, yo personalmente, no perdería energía en reforzar la idea de que el porno cumpla un rol educativo, sino más bien pondría la energía en que deje de cumplir ese rol.
Urge hacer otros pornos para quienes nos mueve ese tema? pues sí. Urge generar multiplicidad en nuestro imaginario porno, también. Por lo mismo esto no es una defensa a la industria del porno como industria, sino un desahogo en pos de una insurgencia sexual, de una contracultura del erotismo lo menos moralista posible. Adhiero profundamente a la idea de que un porno ético podría empezar más desde lo que pasa tras bambalinas que con el resultado -fácilmente criticable- que vemos, entendiendo que el resultado también es importante y susceptible de crítica obviamente.
Cosa tipo posdata: esto no pasa solamente en el porno mainstream sino también, por ejemplo, en el BDSM, que ha sido históricamente acusado de promover la tortura, violación, violencia de género y todo tipo de estigma de sectores que nunca se han enterado del tipo de acuerdos que se manejan (mejor dicho que se tendrían que manejar, ya sabemos que no hay espacios sin machismo o totalmente seguros) para llevar a cabo prácticas que pueden ser o parecer rudas, agresivas y que sin embargo son (tendrían que ser) más deseadas, menos juzgadas, más placenteras y más consensuadas que otros tipos de sexo normalizado (como el sexo en pareja donde por lo general de dan por hecho las formas y los límites que se manejaran)

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