jueves, 8 de febrero de 2018
domingo, 4 de febrero de 2018
A veces siento mucha nostalgia de entrenar, del subidón de serotonina, de sentir mis músculos working y percibir cómo se van sintiendo consistentes, de sentirme fortalecidæ… sé que la nostalgia es una pasión triste y que de poco sirve en términos de (sobre)llevar estados complejos, sobretodo porque en realidad unæ no quiere volver al pasado, sino vivir lo mejor posible el presente e imaginarse -tal vez- profundizando en quehaceres o actividades con las que te sientes o podrías sentirte a gusto. Trato, por tanto, evocar otras sensaciones, otras fuentes de activación, la verdad es que me cuesta pues estoy super chatæ de sentirme mal, de estar al límite, de organizar constantemente la manera de distribuir la energía, me cuestiono qué pasa si se corta el elástico que se está estirando… El otro día chateábamos con un amigx de, hasta qué punto se mezclan las ganas de no sentirse fatal con las expectativas capacitistas sistémicas, de las representaciones a veces difusas entre lo que se puede considerar un deseo de bienestar mínimo y un deseo de privilegio… también hablábamos sobre el fracaso del "cuando me sienta mejor haré tal cosa" que me agarra siempre… ¿y si ya no me siento mejor? ¿y si sólo empeora? ¿no es acaso lo que ha venido ocurriendo todo el tiempo? ¿es tan sólo una pérdida de energía más, el tener expectativas de estar mejor? o es el motor necesario que nos lleva a cuidarnos y reducir daños? ¿será hora de buscar otros motores para esa finalidad? ¿…?
Respirar.
Necesito poder volver a bailar, harto, mucho, intenso, me obsesiona eso, me obsesiona subir de peso, me obsesiona activar músculos y energía, más quiero entender hondamente que no depende de mí, al menos no de mi “yo”, al menos no de mi voluntad, y entonces también deseo desdesear tanto capacitismo internalizado, deseo desaprender la vergüenza de no poder, amasar que la frustración no sea más grande que las otras posibilidades del no-poder, aprender un poco de les miaus con que habito que muestran cuando les aqueja un malestar que no se obligan a estar “bien” pero mega disfrutan el bienestar cuando llega, deseo tratarme con el mismo cariño y comprensión que siento por la condición crónica de mi gata o de mis amigas, deseo expandir mi comprensión corpórea acerca del dolor la náusea el vértigo la fatiga la obstrucción la angustia, deseo mucho también reencontar equilibrio en mi caos... y aunque suene fatal lo que estoy escribiendo me siento emotiva y agrradecidæ de poder desear algo concreto para mi existencia, cosa que hace tiempo no estaba pudiendo.. a veces no somos conscientes de cuanta energía y organización espiritual requiere desear algo “concreto” hasta que somos una maraña de confusión y sinsentido brutal.
No creo en la paz, no creo en el ideal de la salud, no creo que se pueda vivir totalmente bien en medio de la guerra despiadada que es el mundo y la especie que habitamos y sin embargo quiero intentar hacer algo más que resistir.
::no consejos please, grracias x entender::
#reflexiones #mutarnuncatermina #acontecimientos #adictaalperreo #reduccióndedaños #devenirminoritario #druamaqueen #fragilidad #máscómosmenosporqués #nipazquenosoprimaniguerraquenosdestruya
viernes, 2 de febrero de 2018
flacofobia no existe
flacofobia no existe.
Puede ser injusto homogeneizar las delgadeces, sí, puede ser, pero
eso se debe a capacitismo, no a la deslegitimación de la delgadez propiamente
tal. Puede existir bullying y otros maltratos por su físico hacia a mujeres
delgadas, muy sí, todo el tiempo, sin embargo se puede deber a misoginia,
racismo, clasismo, transfobia, lesbofobia o miles de factores opresivos, no por
la delgadez en si misma. Y si en algún momento nos excluyen, maltratan o
invalidan por el hecho de ser delgadas, que a veces, como en todo, suceden
situaciones puntuales al revés del standar cotidiano y generalizado,
aprovechemos el mal rato (como me enseñó a pensar una ex amiga en casos como
estos, cuando se da vuelta la tortilla) para analizar/imaginar cómo nos
sentiríamos de vivir eso todo el tiempo, cómo percibiríamos ciertas comodidades
que tenemos tan naturalizadas... analizar, imaginar y preguntarnos.....
seguiríamos sosteniendo imbecilidades tales como la existencia de la
flacofobia?Principio del formulario
Cuando a
las personas flacas se nos enrostra directa o indirectamente la gordofobia de
la que hacemos parte (por acción u omisión, con querer o sin querer) no sólo se
nos está dando la hermostra posibilidad de no dañar o dañar menos a personas
importantes para nuestras vidas o a quienes no conocemos y de igual modo no
merecen nuestra estupidez acrítica, sino además la tremenda posibilidad de
desaweonarnos un poco más, de explorar sensorialmente opresiones que no hemos
vivido en carne propia, pero que sin duda se pueden enlazar o parecer a otras
que si hemos vivido o a otras opresiones que si hemos logrado vislumbrar con
anterioridad. Y también, si es que no "pudimos" hacerlo antes, nos
abre la posibilidad de buscar vívidamente cómo hacer desde nuestro lugar para
dejar de reproducir algo tan dañino, intentarlo.
Con la gordofobia, así como con todas las ofensas hegemónicas y
discriminaciones cis.temicas, no olvidar que Cuando lo hacemos sin querer, de
todas formas lo estamos haciendo. Y aunque no sepamos cómo, tenemos que
hacernos cargo.
#pensandoconlacuerpo #reflexionando #ariesgodeequivocarme
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


