lunes, 6 de agosto de 2018

 La tristeza inevitable no siempre es enemiga, nos enseña que no tenemos control de lo que sucede, nos enseña a sentir que cada trozo del cuerpx está vivo, que vivir es un abismo y que caer puede ser tan bellestio como espeluznante o ambas y más cosas a la vez. Que tenemos que estar más atentæs a la crueldad de quienes nos rodean porque el cariño no basta para no repetir las lógicas humanas demasiado humanas. Tb porque nadie nos querrá como podríamos hacerlo nosotræs mismæs. Quisiera creerme más seguido lo que digo, lo que escribo. El cuerpx tiene un lenguaje bastante distinto a la índole de las palabras y me entrego a perder el sentido como si fuera laba de volcán o cascada entre las rocas. Kala entre otros significantes, es piedra en lengua aymara, mi devenir piedra me hizo entender porqué desde chicxs nos hacen creer que las piedras son inertes, como el agua o la madera cuando está arrancada de su raíz... Inertes?  las piedras, esas que como dice un amigue son las memorias más antiguas de la tierra, el agua, el viento. Quien más quien menos somos un poco de lo que hemos sido, no se puede sacar lo vivido, no puedo creer que la vida se resuma en seres vivos y seres inertes,  así como no creo esa mentira de que se puede partir de cero.


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