miércoles, 13 de abril de 2016

Visto desde arriba ::por Wislawa Szymborska::


Sobre un sendero yace un escarabajo muerto.

Ha doblado con cuidado sus tres pares de patitas sobre el vientre.

En lugar del caos de la muerte –orden y esmero.

El horror de esta imagen es moderado,

el alcance estrictamente local, entre la grama y la menta.

La tristeza no contamina.

El cielo es azul.

Para nuestra tranquilidad su muerte es más superficial,

los animales no fallecen, simplemente, se mueren

perdiendo –queremos creerlo—menos sentimiento y menos mundo,

al abandonar –pensamos—un escenario menos trágico.

Sus ánimas sumisas no nos asustan de noche,

respetan la distancia, saben qué es el rigor.



Y aquí está sobre el sendero el escarabajo muerto,

en un estado no lamentable brilla el sol.

Da lo mismo pensar en él o mirarle:

no parece que le haya pasado nada importante.

Lo importante, dicen, sólo está unido a nosotros.

Sólo a nuestra vida, sólo a nuestra muerte,

la muerte que se regocija de su forzada primacía.






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