miércoles, 3 de agosto de 2022

El atardecer al otro día de las llamas. Transfemicidio de Ignacia palma valpo

Al acercarse hacia errazuriz altura simón bolivar, se divisa un carro policial de la labocar estacionado sobre la verma frente a una hilera tres de rucos y el espacio "vacío" de lo que fue el ruco de Nacha. Vacío es un decir, y es un decir bastante esquivo a la multiple llenitud de lo que deja un espacio que fue hogar, nido, que fue cuerpo, espiritu, techo de alguien que acaba de irse forzosamente del mundo de los vivos en manos en fuego en cuchillo en asfixia en desprecio en decisión de hombres.


Está atardeciendo. En el espacio incendiado hay una mujer gritando adolorida que porqué se ensañaron tanto, que qué tanto que odian a los maricones y en la cana bien que lo hacen así, gritando que fue criada con gitanas y travestis, que ella defiende a las travestis, hay una mujer gritando dolor impotencia maldiciendo a los que mataron a su amiga hay una mujer parada gritando agachada sollozando, no sollozando no, sino emitiendo sonidos que sólo el dolor produce, gritando y golpeando la tierra quemada y agarrando en sus manos tierra acenizada de lo que fue ese hogar hasta ayer. Su blanca falda se tizna con los restos de la tortura travesticida ocurrida hace tan pocas horas, el metro chirría de tanto en tanto, dos o tres labocar alumbrando ridiculamente con unas mini-linternas, pisadas flashes fotos, fotos flashes pisadas, moviendo con desgano una basurita y otra, pisando torpe pero insistente los resortes de lo que fue la cama de Nacha hasta la noche anterior, su lecho de muerte se diría, su lecho de tortura sentimos. Unas velas arden cobijadas del viento entre cartones puestos con insistente porfía y sabiduría callejera, por la amiga querida de la difunta, que convierte el cartón en animita, su ardor en onda expansiva y su voz -a la mismísima yuta indolente- en un insignificante detalle más. El viento no apaga las velas, pero enfría hasta los huesos y la vaguada costera humedece el ambiente con la fiereza de un mar que está tan tan cerca y tan cercado a la vez.


La vida no es como la comunidad lgttbqi+ de netflix, a Nacha la quemaron viva en valparaiso el 02 de agosto de 2022 y al costado del metro tren está lo que la ley establecería como escena del crimen en cualquier otra circunstancia mas "relevante" o la postal morbo caritativa para el diario porteño. Ahí yacen los vestigios de la atrocidad de habitar este mundo para algunas, para tantas y tantxs existencias desencajadas del molde funcional del heterocapitalismo. 



Pd. Este escrito lo publiqué con las notas de prensa correspondientes en el otro blog memorialabixxxona.blogspot.com 💔

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