Ayer en Quillota conocí a una mujer que cada noche pide al cielo que a las lesbianas y chicas no-heterosexuales no nos pase nada malo. Una mujer que comparte su soledad con una perrita regalona y las muchas fotos de su hija asesinada. Esa mujer es la mamá de María Pía Castro Castro, una chica lesbiana de Limache que fue cruelmente asesinada hace ya diez años y cuyo caso fue cerrado impunemente. Ella reza cada noche por todas nosotrxs porque sabe lo que nos puede pasar por existir, porque sabe que no ser heterosexual resulta un peligro inminente. Ella reza por las lesbianas, porque a su hija la desfiguraron con ácido por serlo. Ella sabe que las instituciones encubren e ignoran. Ella acompañaba ayer la concentración y marcha que se hizo por Nicole Saavedra Bahamondes en las afueras de la fiscalía. Ella sabe lo que esa familia puede estar sintiendo. Ella sabe que es una vergüenza la policía.
Yo no creo en dios pero recibo el amor con que sus palabras me encomiendan porque ella sabe más que todas/xs las que ahí estamos, la fragilidad de la vida.
*Apunte inconcluso 2017
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