sábado, 21 de octubre de 2017

21 0ctubre 2017

Recuerdo que un día salimos a caminar por valpo con mi sobrina, vimos carteles por la búsqueda Lizzy (que aún se encuentra desaparecida) y conversamos acerca de nicole saavedra bahamondes y maría pía castro, cuando llegamos a casa mientras comíamos me dijo que no le gustaría que me desaparecieran ni me hicieran daño, nos miramos en silencio, con sinceridad, nos tomamos las manos y le deseé lo mismo, que nunca, nunca, nunca, le hicieran algo así. Ella tiene once años y la empatía suficiente para saber que para las niñas, las mujeres y otras cuerpas bixxxas, la violencia machista un peligro presente, inminente.

Es urgente dejar de naturalizar la cultura de la violación y el genocidio travesticida- transfemicida-femicida y al mismo tiempo es urgente dejar de derramar toda nuestra energía en explicar a otras/otres/otros algo tan evidente como una opresión sistémica masificada, ya que finalmente percibirla es una cuestión de sensibilidad y de empatía.

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